La Penicilina y la Segunda Guerra Mundial

De Wiki-CatedraIsdefe
Saltar a: navegación, buscar

Por Vicente Ortega y M.Ángeles Moya

El bacteriólogo escocés Alexander Fleming.

Introducción

Aunque el descubrimiento de la Penicilina no se debió, ni mucho menos, a necesidades de los ejércitos, el desarrollo de esta sustancia antibiótica que se emplea para combatir las enfermedades causadas por ciertos microorganismos sí tuvo mucho que ver con el ámbito de la Defensa.

De hecho, el descubrimiento ‘casual’ del bacteriólogo escocés Alexander Fleming (en 1928) quedó en el olvido hasta que, durante la Segunda Guerra Mundial, la necesidad imperiosa de curar a los heridos hizo que ‘alguien’ se acordase de las investigaciones del científico y se ordenó la producción masiva de la sustancia ‘medicinal’[1].

El propio Fleming, en el discurso que pronunció cuando fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina, en 1945 [2], reconoció que el conflicto bélico propició, sin duda alguna, la producción masiva de su ‘olvidado’ invento:

“Sus resultados [3] fueron publicados en 1940, en medio de una gran guerra, cuando las economías ordinarias están en suspenso y cuando la producción puede continuar sin importar el costo (…) Para mí ha sido de especial interés observar cómo una simple observación realizada en un laboratorio bacteriológico de un hospital de Londres con el tiempo se ha convertido en una gran industria”. [4]

La Penicilina (cuyo nombre proviene de un hongo, Penicillium notatum, con gran poder bactericida) no sólo supuso salvar millones de vidas (por lo que está considerada el mayor descubrimiento del siglo XX); supuso un punto de inflexión, porque originó un cambio radical en el modelo a seguir en el trabajo científico, provocando un notable cambio en el desarrollo metodológico [5].

Hoy en día existen más de 1.000 productos en el vademécum que incluyen Penicilina en su composición. Gracias a los antibióticos, la esperanza de vida ha aumentado al menos 30 años en los últimos 50, y sin ellos muchos de nosotros no estaríamos hoy aquí.

Gracias a la Penicilina se elimina el enemigo fundamental de la cirugía y se facilita el desarrollo de los transplantes, y las infecciones dejan de ser consideradas como una amenaza mayor. En definitiva, la aparición de la Penicilina fue uno de esos descubrimientos que cambió la ciencia y, por consiguiente, nuestra historia.

De los remedios naturales a la búsqueda del microorganismo

Cuentan Sevillano y Ramos que en la edad moderna, las enfermedades infeccionas desencadenaron epidemias que azotaron y diezmaron la población de ciudades pequeñas y grandes. La lepra, la peste, la viruela, la tuberculosis, la gripe… Estas enfermedades tan comunes estaban originadas, según el pensamiento de entonces, por causas divinas, por comportamientos inmorales, por pautas climáticas, hambrunas, movimientos de tropas, guerras…
Penicillium Notatum.

Manteniendo estas constantes, estaba generalizado el empleo de remedios naturales y de prescripciones dietéticas, reconstituyentes religiosos, penitencia y oración, mezclados con ordenanzas de sanidad pública como cuarentenas, fumigaciones de bienes y personas, y cierre de casas, que fueron ampliamente divulgados con la aparición de la imprenta.

No fue hasta el siglo XIX cuando comenzó a generalizarse el hecho de que cada afección es real y con existencia independiente. Pasteur, por aquel entonces, empleó la palabra “microbio” para denominar a los causantes de estas enfermedades. La era de la búsqueda del microorganismo había comenzado. Pronto se conocieron muchos de los patógenos causantes de la mayor parte de las infecciones.

Se comenzó a imponer la vacunación de Pasteur, entendida como un proceso eficaz de inmunidad antes de manifestarse el agente infeccioso y no una vez declarada la enfermedad. Pero todavía muchos insistían en que las enfermedades tratadas con quimioterapia (tratamiento de las enfermedades por medio de productos químicos) eran las excepciones, y que la posibilidad de combate era más bien casualidad que regla para todas o muchas enfermedades infecciosas [6].

Descubrimiento y caída en el olvido de la Penicilina

El comienzo del cambio se produjo en 1928 con la “observación casual” [7] de Fleming. En otoño de 1928 estaba trabajando con variantes de una bacteria (Staphylococcus) cuando encontró que una placa, dejada descuidadamente junto a una ventana abierta, se había contaminado con un hongo, un moho. Identificó el moho como Penicillium (que en latín significa cepillo) y tres investigadores de la Escuela de Higiene de Londres enviaron una muestra al Departamento de Agricultura de Estados Unidos, donde se determinó que era Penicillium notatum [8].

No obstante, y a pesar de que posteriormente se demostró que esta ‘sustancia’ podía ser aplicada sobre la superficie infectada de un individuo e inhibir la infección, lo más trágico es que durante el decenio de 1930 a 1940, el “remedio milagroso” fue ignorado por todos, principalmente por falta de recursos económicos. Ni gobiernos ni industria se comprometían a invertir dinero en nuevas experiencias que prometían poco beneficio [9].

Premio Nobel 1945.jpg

Fue en 1939 cuando Howard Florey y Ernst Chain, de la Sir William Dunn School of Pathology de Oxford, retoman el descubrimiento de Fleming y comienzan a hacer experimentos y a purificar la sustancia ‘milagrosa’, porque hasta ese momento sólo se utilizó el caldo de cultivo del Penicillium notatum como antiséptico local con buenos pero no resonantes resultados [10].

Finalmente consiguieron demostrar la poderosa acción antibacteriana de la Penicilina y publicaron sus hallazgos preliminares en The Lancet, una importante revista médica británica. Ambos temían una inminente invasión alemana (la Segunda Guerra Mundial ya había comenzado) y transfirieron esporas de Penicillium notatum para salvaguardarlas en los forros de su chaquetas [11].

De hecho, el revuelo que ocasionó el nuevo milagro fue reconocido de forma casi inmediata al concederse el Premio Nobel en 1945 a sus descubridores. No sólo a Alexander Fleming; también a los menos conocidos Ernst B. Chain y Sir Howard Florey, quienes experimentaron con la sustancia medicinal cuando Fleming y sus resultados cayeron en el olvido.

La Segunda Guerra Mundial y la rivalidad con Alemania

Pero el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y la rivalidad, en todos los aspectos, con Alemania, forzó a los aliados a buscar nuevos enfoques terapéuticos. Alguien se acordó de aquel remedio milagroso, la Penicilina, y puso todo su empeño en purificarla. La necesidad de curar las heridas de los soldados hizo que se aplicara en diferentes soluciones [12].

Sin embargo, y a pesar de que los alemanes habían desarrollado las sulfamidas y autores como Ledermann sostienen que confiaron tanto en estos quimioterápicos que no ‘hicieron caso’ en un principio a la penicilina, otros como Shama defienden que los esfuerzos angloamericanos para producir penicilina durante la Segunda Guerra Mundial “eclipsaron intentos similares en otros países”.
Logo del Departamento de Producción de Guerra

De hecho, Shama afirma que “casi una década antes, historiadores alemanes comenzaron a publicar cálculos de los intentos de su país para producir” este potente antibiótico, a pesar de que, según Ledermann, cuando comenzó la producción masiva del ‘remedio medicinal’ (como veremos más adelante), se generó una controversia ética acerca de la conveniencia de ocultar la información científica al enemigo. Florey, máximo defensor de esta postura, hizo gestiones para que no salieran de Inglaterra cepas de Penicillium que pudieran caer en manos nazis.

Incluso en Estados Unidos, en diciembre de 1941, el presidente Roosevelt le ordenó a Robert Coghill, quien estaba a cargo de la producción, mantener el mayor secreto al respecto y no publicar ninguna información. El Cirujano Mayor del Ejército estadounidense, James Magee, estuvo de acuerdo en restringir la información; no así en negar el tratamiento a los prisioneros heridos [13].

Pero Shama señala que los primeros cálculos de los intentos alemanes por producir penicilina no trascendieron, en parte porque se escribieron en alemán. “Aunque, paradójicamente, las primeras publicaciones en documentar la actividad alemana en esta área fueron recopiladas por las agencias de inteligencia aliadas”. Los informes se prepararon bajo el patrocinio del British Intelligence Objectives Subcomitee (servicios de Inteligencia británicos) siguiendo pautas de científicos civiles y militares.

En cualquier caso, detalles del programa americano eran muy conocidos en Alemania. Un artículo en el Chemiker Zeitung, de octubre de 1944, reveló a sus lectores la existencia del US War Production Board (lo que vendría a ser el Departamento de Producción de Guerra) y los nombres de las compañías americanas involucradas en la producción de penicilina, así como sus objetivos de producción [14].

Pero, según Shama, el programa alemán no tuvo éxito en producir cantidades útiles de Penicilina porque pudo haber una sobreestimación de las sulfamidas. Los científicos alemanes nunca tuvieron éxito en purificar penicilina que permitiera llevar a cabo los estudios estructurales más significativos.

Cartel de agradecimiento a la Penicilina durante la Segunda Guerra Mundial.

Comienza la producción masiva

Según Viruez Soto, “después de varios años de indiferencia por la penicilina, los científicos y hombres de negocios se dieron cuenta de la enorme importancia de la penicilina para combatir las enfermedades, y en el año 1943 las fábricas empezaron a producir penicilina para ser entregado al ejército (pues en este año estaba en toda su crudeza la Segunda Guerra Mundial), con la finalidad de emular a la medicina militar alemana, la cual disponía de las sulfamidas”.

Fue en el mes de mayo del 43 cuando el War Production Board tomó la fabricación, con una meta de 300 billones de unidades al mes y, aunque en principio era una cantidad modesta, en unos meses se logró más penicilina de la fabricada en años. Oficinas estatales de investigación y desarrollo asistieron a varias firmas particulares, algunas de las cuales se asociaron. La industria de los antibióticos se desarrolló muy rápidamente [15].

Su producción masiva con la financiación de la industria americana introdujo de lleno a la humanidad en la era de la antibioticoterapia. Con el apoyo del Departamento de Agricultura y de varias compañías farmacéuticas y universidades, en 1942 fue posible la producción de penicilina a gran escala. En 1943 comenzó la producción comercial en Estados Unidos, y en 1944 ya había suficiente penicilina para tratar a todos los heridos de los ejércitos aliados en la invasión de Europa [16].

Descenso de la mortalidad

A partir de la Segunda Guerra Mundial, y en ulteriores conflictos bélicos, el empleo sistemático de la penicilina como antibiótico profiláctico hizo que la mionecrosis clostridiana (gangrena gaseosa) dejara de ocupar la primera causa de muerte en los heridos. Durante la Primera Guerra Mundial la mortalidad provocada por heridas fue del 8,1% (de ello, la mitad por mionecrosis clostridiana). En la Segunda Guerra Mundial fue del 4,5% y durante la guerra de Corea la frecuencia disminuyó hasta el 2,5%. En la guerra de Vietnam, la tasa de mionecrosis clostridiana fue prácticamente de cero [17].

Conclusión

En el Cuaderno de la Cátedra Isdefe-UPM nº 1 se describían las causas de la interacción entre tecnologías y defensa, entre las que están:

  • Por un lado, acelerar el desarrollo tecnológico de artefactos, inventos, técnicas, etc. ya existentes y derivadas del mundo civil.
  • Por otro, propiciar e impulsar el desarrollo de nuevas aplicaciones no existentes, de las cuales pueden a su vez obtenerse aplicaciones en el mundo civil.

Nos encontramos, pues, ante el caso primero. Un investigador, llevado por su trabajo continuo y su curiosidad detecta un nuevo fenómeno y descubre un antibiótico. Como tantas otras veces, aparte de una publicación científica, la sociedad no aprecia la importancia, no siente la necesidad, y el descubrimiento queda latente.

La necesidad de curar a los soldados en la Segunda Guerra Mundial hace que los departamentos ministeriales concernidos y las industrias se interesen por el desarrollo y fabricación del producto y se produce la innovación, de forma que el invento llega al mercado.

¿Se habría desarrollado la Penicilina si no hubiera existido la necesidad de los ejércitos? Sin duda sí, pero habría tardado mucho más.


Referencias

  1. A raíz de las investigaciones llevadas a cabo por Fleming, el médico australiano Howard Walter Florey y el bioquímico alemán Ernst Boris Chain desarrollaron un método de purificación y producción en masa de la penicilina que permitió su síntesis y distribución comercial para el resto de la población. VIRUEZ SOTO, José Antonio. Descubrimiento de la penicilina [en línea]. Revista SCIENTIFICA, Septiembre 2008; Nº 6. Año 6. La Paz (Bolivia).
  2. El Nobel de Fisiología o Medicina de 1945 fue para Alexander Fleming, Ernst B. Chain y Sir Howard Florey.
  3. Se refería Fleming a los resultados publicados por Florey y Chain.
  4. Texto original: “Their results were first published in 1940 in the midst of a great war when ordinary economics are in abeyance and when production can go on regardless of cost. I had the opportunity this summer of seeing in America some of the large penicillin factories which have been erected at enormous cost and in which the mould was growing in large tanks aerated and violently agitated. To me it was of especial interest to see how a simple observation made in a hospital bacteriological laboratory in London had eventually developed into a large industry and how what everyone at one time thought was merely one of my toys had by purification become the nearest approach to the ideal substance for curing many of our common infections”. FLEMING, Alexander. Penicillin. Nobel Lecture, Diciembre, 1945.
  5. SEVILLANO, D. y RAMOS C. El nacimiento del mayor invento del siglo XX [en línea]. Revista Española de Quimioterapia, Septiembre 2007; Vol. 20 (Nº 3): 354-358.
  6. SEVILLANO, D. y RAMOS C. El nacimiento del mayor invento...
  7. “En septiembre de 1928, luego de unas vacaciones, al inspeccionar sus cultivos y cuando se disponía a destruirlos, notó que la colonia de un hongo había crecido como un contaminante en una de las placas de Petri sembradas con Staphylococcus aureus. Fleming comunicó su descubrimiento sobre la penicilina al British Journal of Experimental Pathology en 1929, no obstante, la comunidad científica creyó que la penicilina sólo sería útil para tratar infecciones banales y por ello no le prestó atención. Sin embargo, Fleming siguió investigando”. VIRUEZ SOTO, J.A.
  8. WALTER LEDERMANN, D. La historia de la Penicilina y de su fabricación en Chile [en línea]. Revista chilena de infectología. Junio de 2006. V. 23. Santiago. pp. 172-176.
  9. SEVILLANO, D. y RAMOS C. El nacimiento del mayor invento...
  10. BARCAT, Juan Antonio. Sobre la historia de la penicilina. La segunda Línea. Medicina. Vol. 66. Nº 4, Buenos Aires, 2006.
  11. SHAMA, Gilbert. Pilzkrieg: la búsqueda alemana de la penicilina en el período de guerra. [En línea]
  12. SEVILLANO, D. y RAMOS C. El nacimiento del mayor invento...
  13. WALTER LEDERMANN, D. La historia de la Penicilina y de su fabricación... [en línea]
  14. SHAMA, Gilbert. Pilzkrieg: la búsqueda alemana de la penicilina... [En línea]
  15. WALTER LEDERMANN, D. La historia de la Penicilina y de su fabricación... [En línea]
  16. SEVILLANO, D. y RAMOS C. El nacimiento del mayor invento...
  17. CALZADILLA, V., LEYVA, F., CASTILLO, I., GONZÁLEZ, E., CONTRERAS, F. Algunas consideraciones sobre la terapia antimicrobiana en condiciones de guerra y desastres [En línea]

Lecturas complementarias